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Sofisma : Falsa analogía

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Definición

Las analogías nos sirven para construir nuestro pensamiento, para comparar una cosa conocida con una menos conocida o desconocida. Gracias a este mecanismo se puede llegar a entender unos mecanismos complicados comparándolos con otros más simples o más conocidos. Por ejemplo al principio de la investigación sobre los átomos, se imaginaban los átomos como un sistema solar. La comparación aunque imperfecta permitió entender ciertas propiedades de los átomos.

Pensar por analogía es natural y útil pero se transforma en sofisma cuando se presume argumentar comparando dos cosas que no tienen nada que ver.

  • Como se puede sostener que la fijación de los precios es un crimen cuando lo hacen las empresas, y un favor para la gente cuando lo hace el gobierno? (Andy Rand)
  • Oponerse al acuerdo multilateral sobre la inversión es como oponerse a la lluvia y al sol;
  • La lluvia ya la erosión acaban destruyendo las montañas más altas, y de la misma forma, la paciencia y el tiempo acabarán con nuestros problemas;
  • Una escuela es una pequeña empresa dónde los sueldos son las notas asignadas a los alumnos;
  • La naturaleza nos enseña que los más fuertes sobreviven. Por eso tendríamos que legalizar y practicar sistemáticamente la eugenesia;
  • No podemos cambiar este gobierno porque empezó importantes regresiones reformas. No se cambia de caballo durante la carrera;
  • Ya es tiempos de acabar con este cáncer de la sociedad;
  • Impedirnos de vender nuestro agua sería como impedir Arabia Saudita de vender su petroleo.
  • La tecnología y el riesgo son las dos caras de la misma medalla (entender que no se puede tener uno sin el otro)

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Autodefensa

Lo primero que se debe notar es que una analogía de por sí no demuestra nada, sino que sugiere que dos cosas pueden ser iguales, o que las reglas que valen para una cosa se pueden aplicar a otra. Por lo tanto si una conclusión tiene por único argumento una analogía, no puede ser una argumentación válida, que la analogía sea falsa o verdadera.

Obviamente la primera cosa que hay que preguntarse al oír una analogía es de saber si las dos cosas son comparables. Si no lo son, la forma más sencilla de refutar un argumento basado en ese sofisma es de destacar las diferencias que existen entre las cosas que se comparan. Cuantas más diferencias se pueden destacar más débil se vuelve el argumento. También se puede argumentar que las semejanzas existen pero que no son relevantes, y que en cambio hay diferencias importantes que no se toman en cuenta y que impiden juzgar las dos cosas con los mismos criterios.

Otro modo de hacerlo, pero que requiere más sutilidad, es de destacar las diferencias sin nombrarlas. Para conseguir eso hay que proponer otra analogía más adecuada, pero que conduciría a otra conclusión. Así solo se sugiere que la analogía no era apropiada.

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