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Archive for the ‘Lenguaje’ Category

Lengua de madera – como luchar?

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Ahora que se ha presentado la lengua de madera y definido su proveniencia, hay que saber cómo reaccionar para combatirla. Se trata de re-apropiarse un lenguaje crítico e inventar modos de resistencia al lenguaje positivo. Este lenguaje positivo se puede ver como un maquillaje del fascismo si lo definimos como la eliminación de las contradicciones (Hipótesis de Orwell en “1984”). Estas palabras y expresiones se tienen que combatir ya que no son inofensivas. Unos dirán que solo son palabras y que hay luchas más importantes, pero como ya lo vimos, este lenguaje modifica profundamente nuestra percepción de la realidad y hasta nos hace pensar de forma diferente.

Un ejemplo sencillo: en unos países como méxico y francia, un despido masivo se llama “plan de preservación del empleo”. Primero, del punto de vista del sindicalismo, la formulación parece más constructiva y los sindicatos no vendrán a negociar con el mismo espíritu. Segundo, si un sindicato se opone a algo que se llama “plan de preservación del empleo” seguro que tendrá menos apoyo por parte de los trabajadores que si se opone a algo que se llama “despido masivo”. Solo son palabras, solo es una formulación diferente de una misma realidad, pero es más difícil de luchar contra una realidad mala definida de forma positiva. De la misma forma, los nuevos modelos de gestión del personal se llaman gestión orientada a calidad, o política calidad; nadie está en contra de la calidad, oponerse a la calidad no es algo natural… entonces bajo esta apelación, se puede hacer lo que sea: quién se oponga a las formas se opone a la calidad en sí!

La cuestión del porqué aceptamos de usar ese vocabulario es difícil de contestar, y de hecho pienso que hacer debates para discutir este tema y formular hipótesis es la primera forma de resistir a la lengua de madera. Yo no tengo la respuesta, pero lo que puedo observar es que nosotros mismos usamos este vocabulario. Pocos son los que dicen trabajadores en vez de empleados o asalariados.

Luchar contra el vocabulario positivo nos invita a darnos cuenta de que no somos creíbles, que todos somos capaces de detectarlo y analizarlo. También permite volver a instaurar un relación de poder usando de nuevo las palabras que nos han sido robadas. Seguramente la forma más eficiente de combatir la lengua de madera es de reírse de ella jugando, con preferencia de manera colectiva para no sentirse solo, y aprovechar el genio de todos, fomentar la creatividad y reírse aún más.

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Lengua de madera – De dónde viene?

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Quién la difunde?

Para entender lo que se está hablando aquí es importante haber leído ese otro artículo que define lo que es la lengua de madera y cuales son sus figuras retóricas. Si como lo dice la introducción a la “lengua de madera” es un lenguaje que no usamos en el día adía, nos viene entonces en mente la pregunta legítima de saber de donde nos viene ese tipo de vocabulario que tiene como objetivo de destruir sentido, destruir las relaciones entre las personas y de despolitizar esas personas.

Así lo primero que viene en mente son los medios, los políticos, los intelectuales y los universitarios. Ese vocabulario también se difunde a través de los publicistas o agencias de comunicación, y por fin por nosotros mismos por aceptar de usarlo y repetirlo. Con la omnipresencia de los medios, una expresión nueva puede imponerse en los discursos políticos en poco tiempo. Pero si es verdad que estos actores a veces pueden lanzar nuevas palabras y expresiones, parece que son más los relevos que los productores de ese tipo de vocabulario. La fuente de ese tipo de vocabulario no es obvia porque desconocemos su existencia aunque no se esconden para nada: los Think Tank.

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Los Think Tank

Un think tank es una institución privada sin ánimo de lucro que reúne “expertos” para pensar y emitir ideas y propuestas sobre las políticas públicas de cualquier tipo. Así habrá think tanks especializados en economía, otros en el medio ambiente, en energía… Estos expertos (economistas, universitarios, políticos, empresarios) forman una élite y tienen como puntos comunes sus intereses personales y una ideología formateada. Si ellos dicen que estas reuniones les permite expresar ideas divergentes, se puede presuponer que están de acuerdo en lo principal. Es poco probable que venga un obrero a explicarles su forma de ver las cosas.

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Lengua de madera – Presentación

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Lengua de madera? Que expresión más rara! Y con razón porque se trata de una expresión francesa que al parecer no tiene equivalente en castellano. La “lengua de madera” es un conjunto de técnicas que permiten formular el discurso de tal manera que se introduce ambigüedad, que se esconden ciertos aspectos de una realidad social, y puede llegar a  hacer que el discurso se vuelva incomprensible. Va mucho más allá del políticamente correcto que solo es uno de sus aspectos.

Lo primero que quiero destacar es que la lengua de madera es un tipo de lenguaje, de formulación, que no usamos a diario. Por ejemplo cuando vas a la panadería a comprar pan, no preguntas por dos unidades de estructura panificada. Cuando invitas amigos a casa para comer, no hablas de hacer un cuscús intercultural o una velada de relaciones sociales.

Es un lenguaje muy peculiar que estructura nuestras relaciones con las instituciones, nuestras relaciones profesionales y el discurso político. Cuando políticos se atreven a hablarnos de crecimiento negativo, o nos creen tontos, o hay una estrategia detrás del uso de esta expresión y ellos saben que funciona. 

Esta estrategia podría tener algo que ver con lo que los lingüistas nos enseñan respecto al lenguaje: pensamos CON las palabras que usamos. Esto significa que las palabras que usamos estructuran nuestro pensamiento. No es que pensamos y luego elaboramos un discurso, sino que elaboramos un pensamiento gracias a las palabras que usamos. Así que si me quitan una palabra y que me ponen otra en su sitio, no voy a pensar una situación de la misma manera; cambia mi percepción de la realidad social. Por eso veo importante que se estudie este lenguaje para que aprendamos a rechazar ciertas palabras a la vez de volver a usar unas palabras perdidas. Ahora vamos!

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El lenguaje

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El lenguaje es una de las cosas más maravillosa y compleja que tenemos, aunque nos parezca normal y banal. Que proceso más elaborado el que permite pensar en algo, transformar este pensamiento en sonido, y que del otro lado se pueda recibir este sonido, transformarlo en señal eléctrica para que el cerebro lo pueda interpretar. Son un montón de mecanismos que trabajan juntos para que podamos comunicar y lo mismo pasa con la escritura. Pero si permite comunicar informaciones y emociones, el lenguaje también permite manipular.

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Cuando yo uso una palabra –insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso– quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.
La cuestión –insistió Alicia– es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
–La cuestión –zanjó Humpty Dumpty– es saber quién es el que manda…, eso es todo.
Alicia se quedó demasiado desconcertada con todo esto para decir algo; de forma que tras un minuto Humpty Dumpty empezó a hablar de nuevo: –Algunas palabras tienen su genio… particularmente los verbos…, son los más creídos…, con los adjetivos se puede hacer lo que se quiera, pero no con los verbos…, sin embargo, ¡yo me las arreglo para tenerselos tiesos a todos ellos! ¡Impenetrabilidad! Eso es lo que yo digo siempre.”
Alicia a través del espejo, Lewis Carroll

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Denotar/Connotar

La riqueza del vocabulario y la dialéctica permiten comunicar una misma información de diversas formas, provocar emociones y cambiar nuestra forma de pensar una realidad social. Es que las palabras no son neutras. Si permiten denotar algo, también sirven para connotar, es decir presentar un aspecto positivo o negativo según la reacción emocional que provocan.

Por ejemplo si quiero hablar de alguien que trabaja, tengo varias palabras para hacerlo. Para darle una connotación positiva puedo usar la palabra “trabajador”, porque es una palabra activa que denota alguien que produce riqueza y hace esfuerzos. Ahora si quiero darle una connotación negativa a esa misma realidad social puedo usar la palabra “asalariado”, porque es una palabra que denota alguien pasivo que espera su sueldo a fin de mes.

Otro ejemplo. Durante un periodo de guerra entre dos países, si quiero hablar de alguien que destruye un puente para impedir que pasen tropas armadas, según el campo en el cual estoy lo llamaré terrorista o resistente.

Con esta perspectiva ya podemos tener una indicación de la opinión que tiene un individuo solo por las palabras que usa para hablar de un hecho, de alguien o de algo. Insisto, digo indicación porque la cosa no es tan sencilla: casi nunca elegimos las palabras de forma consciente sino que usamos las que están en el aire, las que escuchamos por la calle, la tele o que leemos en los periódicos. Esos medios sí que seleccionan las palabras que usan.

Un buen ejercicio consiste en seleccionar un articulo que trata de un tema interesante, y luego reescribirlo sin cambiar su estructura, es decir solo reemplazando palabras. Se hace una primera vez con un vocabulario que connota negativamente, y una segunda con un vocabulario que connota positivamente. Repitiendo este ejercicio de vez en cuando, se vuelve más fácil fijarse en el punto de vista de un periodista a base a las palabras que usa. Ya veréis que son pocos los periodistas que respectan su obligación de objetividad.

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Imprecisión

Si casi siempre usamos las palabras para expresar ideas de forma precisa y clara, también pueden servir para introducir ambigüedad e imprecisión. Lo usan a menudo los políticos para evitar una pregunta o para contestar de tal forma que luego la interpretación de los hechos será casi seguro en acuerdo con lo que dicen. Así pueden hablar sin comprometerse. Eso es lo que pasa por ejemplo con las “predicciones” de Nostradamus; con tanta imprecisión seguro que algún día pase algo que corresponda de cerca o de lejos a la predicción.

Otro uso de la imprecisión es de poder hablar, a veces mucho tiempo, sin decir nada. Un ejemplo? “Es importante entender que un proyecto a dimensión intercultural a nivel local no se puede hacer sin la participación de toda la ciudadanía, y que a la hora de la mundialización los actores de la vida asociativa deben de pensar en términos de contratos para que estos proyectos provoquen algún tipo de desarrollo local. Por lo tanto montaremos un plan innovador y solidario que tome en cuenta todas las dimensiones del problema y que usará de la forma más adecuada todos los recursos disponibles para asegurar una fácil cooperación de todos”.

Escribí lo de antes sin ni siquiera pensarlo, y la mayoría de las palabras que use se llaman “conceptos operacionales” (así las denominó Herbert Marcuse). Para los filósofos, un concepto es algo que sirve para pensar, para tener conciencia de lo que hacemos. Un concepto operacional es algo que se parece a un concepto pero que se orienta hacía la acción y por lo tanto impide pensar la realidad de lo que se está haciendo: es lo contrario de un concepto. Son palabras o formulaciones que no significan nada preciso por la ambigüedad que llevan, pero que dan la impresión de significar algo. Entonces estos conceptos operacionales les vamos a repetir pensando que se refieren a un problema serio, pero en realidad si nos paramos un par de minutos a intentar definir este concepto en el contexto en el que se está usando, no somos capaces de vincularlo con nada.

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Un ejemplo fuerte: el “desarrollo local”. Antes de mirarse la definición en la wikipedia, intentad definir ese término vosotros mismos. Pregunta: La definición de la wikipedia os ayuda a entender lo que es? Después de haber leído la definición sabéis que hacer para empezar a hacer desarrollo local mañana mismo? Tenéis claro los pasos que hay que seguir? Hay que dedicar mucho tiempo para analizar lo que llaman desarrollo en nuestra sociedad, para luego poder entender lo que quieren decir por desarrollo local. Lo más evidente es que cuando dicen desarrollo hablan de desarrollo económico. El modelo económico actual siendo el capitalismo, el ejercicio que me impongo yo es de sustituir la palabra desarrollo por capitalismo. A las cosas por su nombre! “El desarrollo local combina desarrollo social, desarrollo cultural con desarrollo económico para producir desarrollo sostenible.”

Los conceptos operacionales son muchos y los políticos los usan a gusto:

  • Territorio
  • Crecimiento
  • Desarrollo
  • Local
  • Ciudadanía
  • Actor
  • Capital social
  • Mundialización
  • Participación
  • Descentralización
  • Solidaridad
  • Proximidad
  • Proyecto
  • Habitantes
  • Contrato
  • Seguridad
  • Incivilidad
  • Intercultural
  • Inserción

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Esta última palabra, además de ser un concepto operacional, también es lo que los sociólogos llaman un enunciado performativo. Significa que solo por usar la palabra, se está modificando nuestra percepción de la realidad. Inserción (social) deja pensar que habría gente fuera de la sociedad y otros dentro, y que habría forma de hacer entrar los que no forman parte de la sociedad. Pero nadie está fuera de la sociedad; hasta un eremita en medio de la montaña forma parte de la sociedad. Si se acepta el uso de esta palabra entonces ya se justifica los planes de inserción, agentes de inserción y las subvenciones al respecto. Peor, el uso de esta palabra deja pensar que no habría sitio para todos en la sociedad.

Lo que podemos notar sobre estas palabras, es que aunque la mayoría tenga una connotación positiva, siempre se usan para imponernos reformas regresiones en nuestros derechos. Cuando el capitalismo se llama desarrollo, y que aceptamos de usar esta palabra en el mismo contexto que la usan los políticos y los economistas, ya se pone muy difícil la crítica de esas reformas. Eso por la presión de los demás: “Como? Tu estás en contra del desarrollo? Mira todo lo que tienes gracias al desarrollo!” Y hasta por nosotros mismos, porque es muy complicado pensar el desarrollo de forma negativa. Es posible pero implica estudiar el concepto, el contexto en el cual se usa… para quitarnos de la cabeza la connotación positiva que lleva. Cuando la privatización de los servicios públicos (lo que propone la Unión Económica Europea) se llama integración europea, cómo elaborar una crítica eficiente?

Un ejercicio muy divertido consiste en imitar a los políticos: hacer unas fichas con las palabras listadas más arriba, una palabra por ficha, luego barajarlas y por fin intentar hacer un discurso en el orden que salgan las palabras. Luego volver a barajar y repetir el ejercicio. Hacerlo en grupo es muy divertido, y además sirve para darse cuenta de que ese tipo de discurso es completamente inútil ya que se puede enunciar sin pensar. Después de hacer este ejercicio, uno se muere de risa al escuchar a un político hablando con estas mismas palabras.
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Terrorismo técnico

El vocabulario técnico/especializado, o las jergas pueden ser útiles para expresarse de forma precisa. Por ejemplo para hablar de la filosofía de Nietzsche, de la sociología de Bourdieu, de la manera de implementar un programa informático, para comentar un partido de fútbol… el uso del vocabulario técnico se justifica mientras estemos hablando con gente que también lo entienda. Sin embargo cualquier cosa se puede explicar de forma bastante simple a un neófito para que se haga una idea del tema y decida si le interesa o no.

Pero muchas veces podemos tener la impresión de que este vocabulario no aporta nada al discurso, y que al contrario está complicando una cosa que parecía simple, o que está disfrazando una cosa vacía. Así el vocabulario técnico puede servir para darse importancia o darle legitimidad a algo. Serviría por ejemplo a un intelectual para parecer más listo/legítimo o a dar legitimidad a las seudociencias como la astrología, la economía, la grafología, el Feng Shui…

Esto es lo que nos dice Chomsky al respecto:

Los intelectuales tienen un problema: deben justificar su existencia. Ahora bien, pocas cosas relativas al mundo hay que no se comprendan. La mayoría de las cosas que comprendemos, más allá, quizá, de ciertos sectores de la física, pueden ser expresadas mediante palabras muy simples y con frases muy cortas. Pero si uno hace eso no se vuelve celebre ni la gente reverencia sus escritos. En ese punto, a los intelectuales se les planea un desafío. Se trata de tomar aquello que resulta más bien simple y de hacerlo pasar por algo muy complicado y profundo. Los grupos de intelectuales interactúan de ese modo. Hablan entre ellos y se supone que el resto del mundo ha de admirarlos, tratarlos con respeto etcétera. Pero si se traduce a un lenguaje simple aquello que dicen, muy a menudo no se hallará nada en absoluto, o bien sólo perogrulladas y cosas absurdas.”

Un experimento al respecto: la impostura de Alan Sokal. La conclusión parece ser la siguiente: Si alguien con legitimidad o ilusión de legitimidad dice tonterías y cosas incomprensibles pero con mucha confianza y usando un vocabulario que da impresión profundidad y erudición, aumentará su nivel de credibilidad.

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Conclusión

El lenguaje es una herramienta que permite enunciar cosas de forma simple y comprensible. La riqueza del vocabulario permite adaptar el discurso para que cada uno pueda entender de lo que se trata. Hasta los físicos son capaces de “vulgarizar” su asignatura. Así que si no se entiende a alguien que pretende hablar a la mayoría, no es que somos tontos o que no tenemos cultura suficiente, sino que el muy cabrón que está hablando intenta engañarnos o parecer más listo que lo es de verdad (intelectuales). Para los políticos y los expertos mediáticos hay un truco para detectar eso: mueven sus labios.

A continuación se analizarán las figuras retóricas más en detalle.

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